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Taake (Black Metal) concierto Madid Sala Nazca marzo 2026 Taake (Black Metal) concierto Madid Sala Nazca marzo 2026

Reseña del conciertos: Taake + Blazemth + Umbraeternum. Sala Nazca (Madrid) 2026

Taake (Black Metal) concierto Madid Sala Nazca marzo 2026

(English Below)

El pasado 28 de marzo de 2026, la cita era en la Sala Nazca de Madrid. Un enclave que, pese a su estética a veces demasiado «limpia» para el género, se ha convertido en un refugio recurrente para el metal extremo en la capital. El cartel era de los que hacen salivar al purista: Taake, los abanderados del orgullo noruego; Blazemth, historia viva de nuestra «Blackcelona»; y Umbraeternum, una de las fuerzas más místicas del panorama nacional actual.

A las puertas, el ambiente era el de las grandes noches de culto. Unas 300 almas nos reunimos allí. Puede parecer una cifra modesta para quien solo entiende de estadios, pero en el circuito del metal extremo, meter 300 personas un sábado pre Semana Santa es un éxito rotundo. Es la medida justa para que la sala se sienta llena pero te permita respirar el azufre. Gran parte de este éxito se debe a la Asociación Manguales. Hay que quitarse el sombrero ante el trabajo que está haciendo este equipo. En un mercado devorado por las grandes promotoras que solo buscan el beneficio rápido, asociaciones como Manguales son la resistencia. Son fans haciendo conciertos para fans, cuidando los detalles y apostando por traer bandas que, de otro modo, ignorarían nuestras fronteras.

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La pantalla como muro: La peste digital

Antes de entrar en lo musical, necesito soltar una losa que llevo cargando varios conciertos. Algo falló en la evolución humana cuando decidimos que una pantalla de 6 pulgadas tiene más resolución que nuestros propios ojos.

La velada comenzó con el consabido retraso. Casi treinta minutos de demora por «problemas técnicos», algo que a los veteranos ya ni nos despeina. Es parte del ritual. Sin embargo, lo que no es —ni debería ser— normal es lo que vi una vez que se apagaron las luces.

Desde Atanathos, y yo me sumo a título personal con toda la vehemencia de mis años de redacción, abogamos por la prohibición total de los teléfonos móviles en los conciertos de metal. O al menos, por una regulación severa. Me explico: no me molesta que saques una foto para el recuerdo o grabes 15 segundos de tu tema favorito. Lo que es un insulto al arte es el individuo que tuve al lado durante todo el set de Taake.

Este personaje —porque no puedo llamarlo espectador— se pasó los 70 minutos de concierto con el brazo en alto, bloqueando la visión de los que estábamos detrás, grabando el show íntegro. Lo más triste no es que nos molestara a los demás, sino que él no vio a Taake. Vio una reproducción digital en tiempo real de lo que estaba sucediendo a medio metro de su cara. Estaba más pendiente de que el encuadre fuera «instagrameable» que de la vibración de la voz de Hoest golpeándole el pecho.

¿De verdad creen que ese audio saturado y ese vídeo tembloroso que nadie verá más de una vez van a capturar la esencia de lo que vivimos allí? Según datos de estudios recientes sobre comportamiento en eventos, casi el 73% de los asistentes admite que el uso de móviles ajenos arruina su experiencia, pero irónicamente, muchos no pueden evitar hacerlo. Es una droga social. En el Metal, donde la conexión con la banda es casi religiosa, el móvil es un sacrilegio. Es el muro que separa al artista del público. Si quieres ver un vídeo de Taake, quédate en casa y búscalo en YouTube; si vienes a la Nazca, ven a quemarte los ojos con las luces y los oídos con la distorsión.

Umbraeternum: Sombras en el cosmos

La noche se abrió con Umbraeternum. Para quienes no los tengan en el radar, estamos ante una de las propuestas más serias y atmosféricas del país. Lo suyo no es Black Metal de manual; es una exploración de las profundidades del cosmos y del espíritu.

Umbraeternum (Black Metal) en Madid en la sala Nazca.
Umbraeternum (Black Metal) en Madid en la sala Nazca.

Desde los primeros acordes de «Predadores Espirituales», quedó claro que el sonido iba a acompañar. A menudo, las bandas que abren sufren de una mezcla embarrada, pero Umbraeternum gozó de una nitidez que permitió apreciar los matices de su propuesta. Contaron con un aliado de lujo en las filas: Alex Nihil, el bajista de Avulsed, que aportó una solidez rítmica aplastante. Su presencia en el escenario es imponente, y su compenetración con el resto de la banda fue total.

Umbraeternum Black Metal Madid sala Nazca Marzo 2026
Umbraeternum (Black Metal) en Madid en la sala Nazca.

Destaco especialmente «Trasmutación en el Supremo arte de las fuerzas negras», donde la banda alcanzó un clímax de intensidad que dejó a la sala en un silencio respetuoso antes de la explosión final. Una apertura impecable que demostró que el metal extremo nacional no tiene nada que envidiar a la escena europea.

Umbraeternum (Black Metal) en Madid en la sala Nazca.
Umbraeternum (Black Metal) en Madid en la sala Nazca.

Blazemth: El retorno de la bestia

Tras el pertinente cambio de bártulos, llegó el turno de Blazemth. Hablar de ellos es hablar de la «Blackcelona» de los 90, de una época donde el género era una cuestión de vida o muerte. Tras años de silencio, su regreso con el álbum «Gehenna» en 2024 ha sido una de las mejores noticias para el metal patrio.

Blazemth (Black Metal) concierto en Madrid Sala Nazca marzo 2026.
Blazemth (Black Metal) concierto en Madrid Sala Nazca marzo 2026.

Los que llevamos tiempo en esto reconocemos los himnos. El aroma a azufre se intensificó cuando atacaron cortes de su nuevo trabajo. Canciones como las que componen «Gehenna» demuestran que no han perdido ni un ápice de esa malevolencia clásica, ese sonido que bebe directamente de la segunda ola pero con una ejecución técnica muy superior a la de sus inicios.

Blazemth (Black Metal) concierto en Madrid Sala Nazca marzo 2026.
Blazemth (Black Metal) concierto en Madrid Sala Nazca marzo 2026.

Hicieron un repaso equilibrado. Sonaron temas que evocaban aquel mítico EP «For Centuries Left Behind», recordándonos por qué fueron pioneros. Lo de Blazemth es Black Metal tradicional: gélido, rápido, pero con esas pinceladas melódicas oscuras que los hacen distintivos. Fue un set directo a la yugular, sin concesiones, que preparó el terreno de manera magistral para lo que estaba por venir.

Blazemth (Black Metal) concierto en Madrid Sala Nazca marzo 2026.
Blazemth (Black Metal) concierto en Madrid Sala Nazca marzo 2026.

Taake: El desplante noruego de Hoest

Y finalmente, el plato fuerte. A estas alturas de mi carrera, he perdido la cuenta de cuántas veces he visto a Taake. Los recuerdo especialmente en el Resurrection Fest de 2017, donde Hoest logró crear una burbuja de frío noruego en pleno Viveiro.

Taake (Black Metal) concierto Madid Sala Nazca marzo 2026
Taake (Black Metal) concierto Madid Sala Nazca marzo 2026

Hoest es uno de los últimos «frontmen» auténticos que quedan en el Black Metal. Es impredecible, carismático y posee una voz que parece arrancar jirones de garganta en cada estrofa. A pesar del retraso de media hora que acumulábamos, la banda salió a por todas. No hay «peros» técnicos que valgan cuando el Helnorsk Svartmetall se apodera de la sala.

Taake (Black Metal) concierto Madid Sala Nazca marzo 2026
Taake (Black Metal) concierto Madid Sala Nazca marzo 2026

El inicio con «Nattestid ser porten vid VII» fue una declaración de intenciones. Taake tiene esa habilidad única de mezclar la agresividad más cruda con pasajes casi rockeros o incluso folk, sin perder ni un gramo de oscuridad. La sala Nazca retumbaba.

Taake (Black Metal) concierto Madid Sala Nazca marzo 2026
Taake (Black Metal) concierto Madid Sala Nazca marzo 2026

Ver a Hoest moverse por el escenario es ver a un animal enjaulado. Su interacción con el público es mínima en palabras pero máxima en energía. Cuando sonaron los primeros acordes de «Hordalands doedskvad III», la comunión fue total. Es una canción que define una era, y escucharla en directo, con esa producción tan orgánica que gasta la banda, es una experiencia transformadora.

Taake (Black Metal) concierto Madid Sala Nazca marzo 2026
Taake (Black Metal) concierto Madid Sala Nazca marzo 2026

Mención especial merece el cierre con «Nattestid ser porten vid I». Es el origen de todo. Después de tres décadas, ese riff sigue sonando tan fresco y peligroso como el primer día. Fue el broche de oro para una noche donde, a pesar de los inconvenientes técnicos y de la plaga de fotógrafos amateur de Instagram, la música se impuso.

Taake (Black Metal) concierto Madid Sala Nazca marzo 2026
Taake (Black Metal) concierto Madid Sala Nazca marzo 2026

Salí de la Sala Nazca con una mezcla de sensaciones. Por un lado, la satisfacción de ver que el Metal Extremo en Madrid goza de una salud envidiable, gracias a promotores valientes como Manguales que se dejan la piel por 300 tíos. Por otro, la frustración de ver cómo la tecnología está mermando nuestra capacidad de vivir el «aquí y ahora».

Taake (Black Metal) concierto Madid Sala Nazca marzo 2026
Taake (Black Metal) concierto Madid Sala Nazca marzo 2026

Si estuviste allí y te pasaste el concierto grabando: te compadezco. Te perdiste uno de los mejores directos de Taake en suelo madrileño. Te perdiste la mirada de odio de Hoest, el sudor de los músicos de Blazemth y la atmósfera mística de Umbraeternum.

A los demás, a los que guardasteis el móvil y dejasteis que el sonido os destrozara los tímpanos: nos vemos en la próxima trinchera. Porque mientras haya bandas como estas y gente dispuesta a sudar en una sala, el Black Metal nunca morirá. Aunque algunos intenten verlo a través de un filtro de TikTok.

Larga vida al metal extremo. Muerte a los móviles en el foso.


On March 28, 2026, the place to be was Sala Nazca in Madrid—a venue that, despite an aesthetic sometimes a bit too «clean» for the genre, has become a recurring refuge for extreme metal in the capital. The lineup was the kind that makes a purist salivate: Taake, the standard-bearers of Norwegian pride; Blazemth, living history of our «Blackcelona» scene; and Umbraeternum, one of the most mystical forces on the current national stage.

At the doors, the atmosphere mirrored that of the great cult nights. About 300 souls gathered there. This might seem like a modest figure to those who only understand stadium logic, but in the extreme metal circuit, pulling 300 people on a Saturday before Easter is a resounding success. It is the perfect amount to make the room feel full while still allowing you to breathe the sulfur. Much of this success is owed to the Asociación Manguales. One must tip their hat to the work this team is doing. In a market devoured by large promoters seeking quick profit, associations like Manguales are the resistance. They are fans putting on concerts for fans, taking care of the details and betting on bands that would otherwise ignore our borders.

The screen as a wall: The digital plague

Before getting into the music, I need to drop a burden I’ve been carrying through several concerts. Something failed in human evolution when we decided a 6-inch screen has more resolution than our own eyes.

The evening began with the usual delay—nearly thirty minutes due to «technical problems,» something that doesn’t even ruffle the hair of us veterans. It’s part of the ritual. However, what is not—and should not be—normal is what I saw once the lights went out.

From Atanathos, and I add my personal voice with all the vehemence of my years in the editorial office, we advocate for the total ban of mobile phones at metal concerts. Or at least, for severe regulation. Let me explain: it doesn’t bother me if you take a souvenir photo or record 15 seconds of your favorite track. What is an insult to art is the individual I had next to me during Taake’s entire set.

This character—because I cannot call him a spectator—spent the entire 70-minute concert with his arm raised, blocking the view of those behind him, recording the whole show. The saddest part isn’t that he bothered the rest of us, but that he didn’t actually see Taake. He saw a real-time digital reproduction of what was happening half a meter from his face. He was more concerned with the framing being «Instagrammable» than with the vibration of Hoest’s voice hitting his chest.

Do they really think that saturated audio and shaky video, which no one will watch more than once, will capture the essence of what we experienced there? According to recent studies on event behavior, nearly 73% of attendees admit that others’ mobile use ruins their experience, yet ironically, many cannot help themselves. It’s a social drug. In Metal, where the connection with the band is almost religious, the phone is a sacrilege. It is the wall separating the artist from the audience. If you want to watch a video of Taake, stay home and find it on YouTube; if you come to Nazca, come to burn your eyes with the lights and your ears with the distortion.

Umbraeternum: Shadows in the cosmos

The night opened with Umbraeternum. For those who don’t have them on their radar, this is one of the most serious and atmospheric proposals in the country. Theirs isn’t textbook Black Metal; it’s an exploration of the depths of the cosmos and the spirit.

From the first chords of «Predadores Espirituales», it was clear the sound was going to hold up. Often, opening bands suffer from a muddy mix, but Umbraeternum enjoyed a clarity that allowed the nuances of their proposal to shine. They had a luxury ally in their ranks: Alex Nihil, the bassist from Avulsed, who provided a crushing rhythmic solidity. His stage presence is imposing, and his synergy with the rest of the band was total.

I particularly highlight «Trasmutación en el Supremo arte de las fuerzas negras», where the band reached a climax of intensity that left the room in a respectful silence before the final explosion. An impeccable opening that proved national extreme metal has nothing to envy of the European scene.

Blazemth: Return of the beast

After the necessary gear swap, it was Blazemth’s turn. To talk about them is to talk about 90s «Blackcelona», a time when the genre was a matter of life or death. After years of silence, their return with the album «Gehenna» in 2024 has been some of the best news for Spanish metal.

Those of us who have been around a while recognize the anthems. The scent of sulfur intensified when they attacked tracks from their new work. Songs from «Gehenna» prove they haven’t lost an ounce of that classic malevolence—that sound drawing directly from the second wave but with a technical execution far superior to their beginnings.

They delivered a balanced retrospective. They played tracks evoking that legendary EP «For Centuries Left Behind», reminding us why they were pioneers. Blazemth is traditional Black Metal: frigid, fast, but with those dark melodic brushes that make them distinctive. It was a set straight to the jugular, no concessions, masterfully preparing the ground for what was to come.

Taake: Hoest’s Norwegian defiance

And finally, the main course. At this point in my career, I’ve lost count of how many times I’ve seen Taake. I remember them especially at Resurrection Fest 2017, where Hoest managed to create a bubble of Norwegian cold in the middle of Viveiro.

Hoest is one of the last authentic frontmen left in Black Metal. He is unpredictable, charismatic, and possesses a voice that seems to tear shreds from his throat in every verse. Despite the accumulated half-hour delay, the band came out swinging. There are no technical «buts» that matter when Helnorsk Svartmetall takes over the room.

Starting with «Nattestid ser porten vid VII» was a statement of intent. Taake has that unique ability to mix raw aggression with almost rock or even folk passages without losing a gram of darkness. Sala Nazca was rumbling.

Watching Hoest move across the stage is like watching a caged animal. His interaction with the audience is minimal in words but maximal in energy. When the first chords of «Hordalands doedskvad III» rang out, the communion was total. It’s a song that defines an era, and hearing it live, with that organic production the band utilizes, is a transformative experience.

Special mention goes to the closer, «Nattestid ser porten vid I». It is the origin of everything. After three decades, that riff still sounds as fresh and dangerous as the first day. It was the perfect ending to a night where, despite technical hitches and the plague of amateur Instagram photographers, the music prevailed.

I left Sala Nazca with a mix of feelings. On one hand, the satisfaction of seeing that Extreme Metal in Madrid enjoys enviable health, thanks to brave promoters like Manguales who give their all for 300 guys. On the other, the frustration of seeing how technology is diminishing our ability to live in the «here and now.»

If you were there and spent the concert recording: I pity you. You missed one of Taake‘s best live performances on Madrid soil. You missed Hoest’s look of hatred, the sweat of the Blazemth musicians, and the mystical atmosphere of Umbraeternum.

To the rest, those who put your phones away and let the sound destroy your eardrums: see you in the next trench. Because as long as there are bands like these and people willing to sweat in a club, Black Metal will never die. Even if some try to view it through a TikTok filter.

Long live extreme metal. Death to mobile phones in the pit.

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