Dark Mode Light Mode
Dartagnan Leyenda del Rock 2026 Dartagnan Leyenda del Rock 2026

Leyendas del Rock 2026: Crónica del jueves

Si la jornada inaugural del miércoles sirvió para sacudirnos el polvo del camino y desperezar los amplificadores, el jueves 6 de agosto de 2026 encaraba el segundo capítulo de este XX Aniversario con la firme intención de ponernos a prueba. El segundo día de un gran festival es siempre el verdadero punto de inflexión: el cansancio físico empieza a reclamar su espacio, el calor de Villena aprieta sin misericordia desde el mediodía, aunque en este día la tarde perdono y se nublo el cielo dando un respiro, y es ahí donde se separa a los meros turistas de los auténticos devotos de la causa.

Musicalmente, el menú de este jueves estaba diseñado bajo una premisa clara: el contraste absoluto y la diversificación de frentes. El Leyendas del Rock ha sabido madurar diversificando su ADN, y esta jornada fue el reflejo perfecto, transitando de forma kamikaze entre la sofisticación del death metal melódico, la contundencia del metal alternativo norteamericano, ramalazos de industrial/nu-metal y la fiesta pagana del folk metal.

El peso pesado de la noche estaba reservado para el desembarco masivo y melódico de Arch Enemy, capitaneados por una Lauren Hart que juega ya en la liga de los iconos imbatibles del metal moderno, compartiendo el olimpo de la jornada con el esperado y exclusivo debut en tierras españolas de Godsmack, una vieja cuenta pendiente para muchos feligreses del sonido de Boston. Pero el subsuelo del festival rugía con igual o mayor intensidad. La elegancia gélida y melancólica de los suecos Dark Tranquillity nos recordó a los veteranos por qué el sonido Gotemburgo cambió nuestras vidas en los noventa. Súmenle a esto la agresividad contemporánea de Northlane, el pulso épico de dArtagnan y el siempre infalible desparrame tabernario de los locales Celtibeerian, y tienen como resultado un cóctel volcánico.

La arena de Villena ya no era un terreno de prueba; era una caldera en pleno rendimiento. Ajustémonos los cinturones, busquemos un poco de sombra antes de que el foso se convierta en un campo de batalla y analicemos cómo se forjó la segunda estación de este viaje a los infiernos del Leyendas 2026.

Resumen de las actuaciones del segundo día del Leyendas del Rock 2026

Ekyrian conquista el escenario con un despliegue de épica, Folk Metal de altura y narrativa aventurera

El multitudinario grupo madrileño abarrotó el recinto cubierto en las primeras horas de la segunda jornada del Leyendas del Rock, desatando la fiesta con su gira a base de melodías tradicionales, vientos festivos y un público entregado al baile y la fantasía.

Ekyrian Leyendas del Rock 2026

La masa de seguidores del folk metal más melódico y festivo acudió en tropel para presenciar la descarga de Ekyrian, una de las formaciones más originales, trabajadores y queridas dentro del panorama nacional. Con la sombra de las grandes bandas históricas flotando sobre el ambiente, la formación madrileña demostró que la escena tiene garantizado un relevo generacional de una calidad técnica y una sensibilidad artística fuera de toda duda.

Formados en Madrid en el año 2013, Ekyrian nació con un propósito conceptual claro: construir un puente sonoro entre la fuerza impulsiva del rock y el metal moderno y la magia evocadora de las músicas tradicionales. La propuesta del grupo no se limita a añadir un violín o una flauta sobre una base pesada de guitarras, sino que estructura sus composiciones alrededor de una auténtica orquestación acústica e instrumental. Instrumentos de la tradición celta y folclórica como gaitas, whistles, flautas traversas, violines, acordeones y pianos de corte acústico se entrelazan con una muralla rítmica formada por guitarras eléctricas de corte neoclásico, bajo eléctrico, sintetizadores y una batería dinámica.

Ekyrian Leyendas del Rock 2026 (8)

Esa amalgama instrumental da vida al mágico «Reino de Ekyrian», el marco conceptual y lírico ideado por la banda -con pilares en la composición como Carlos Roldán y Santos Martín– para narrar historias de aventura, leyendas de taberna, relatos de piratas, fantasía épica y pasajes de corte marinero y literario. A lo largo de sus casi diez años de andadura, el combo madrileño ha sabido labrarse una reputación de hierro dentro de la escena española a base de directos impecables y un trabajo de autoproducción refinado. Habiendo compartido escenario con bandas consolidadas del power y folk metal peninsular, el nombre de Ekyrian ha comenzado a cruzar fronteras, resonando con fuerza en la comunidad hispanohablante al otro lado del Atlántico.

Un murmullo de emoción recorrió las primeras filas cuando los músicos comenzaron a tomar sus posiciones en el escenario. La imagen visual de la banda era impecable, combinando una estética que evocaba a los antiguos trovadores y viajeros con la energía desenfadada del metal contemporáneo.

Sonorizar a un grupo de diez integrantes que combina elementos eléctricos con una sección de viento, violín, acordeón y teclados en un espacio cerrado no es una tarea sencilla, la descarga de Ekyrian fue una montaña rusa de dinamismo, fiesta y pasajes emotivos. La banda arrancó desplegando composiciones que sirven como carta de presentación conceptual, poniendo a botar a todo el recinto desde el primer minuto. A continuación, atacaron pasajes imbuidos de aires místicos y arreglos orientales fusionados con el vigor del power metal, donde lucieron las combinaciones melódicas entre las flautas de Aitor Balda y el violín de Nuria del Amo.

El escenario continuó transformándose para dar la bienvenida a cortes donde los tintes medievales y marineros tomaron el protagonismo. Estas composiciones desataron los primeros bailes festivos de la tarde, con la audiencia bailando agarrada de los hombros y coreando a pleno pulmón estribillos pegadizos. La interacción de Jorge Martín con el respetable fue constante, animando a la masa a participar en la narrativa de cada historia.

En el tramo final, la banda se adentró en terrenos de fantasía épica, interpretando temas repletos de humor, giros argumentales y ritmos trotones. La combinación del whistle con el violín marcó el compás de una danza colectiva generalizada.

Presenciar la actuación de Ekyrian fue una constatación del amor incondicional que la parroquia del folk metal profesa a las bandas que trabajan desde la honestidad y la pasión. La audiencia del escenario «New Rock» no estuvo allí como mera espectadora; fue un integrante más del show.

Las sonrisas en los rostros de los músicos, la complicidad constante entre los miembros de la banda en el escenario y la emotiva respuesta de la gente -que no dejó de aclamar al grupo al término de cada tema- crearon una atmósfera de fraternidad idílica. La comunión entre Ekyrian y Villena fue total y absoluta de principio a fin.

Con una propuesta musical riquísima en matices, un sonido que rozó la perfección y un repertorio repleto de canciones que se quedan grabadas en la memoria, la formación demostró que el Reino de Ekyrian tiene las puertas abiertas para convertirse en uno de los grandes referentes del género en los años venideros. Un inicio de festival épico, festivo y absolutamente triunfal.

Aneuma demuestra en el Leyendas del Rock su Melodic Death Metal

La formación de Navia desató una tormenta de rabia, virtuosismo y energía desbordante en el escenario «New Rock», ratificando su posición de liderazgo en el nuevo metal extremo peninsular tras su consagración internacional.

Aneuma no iba a ser un concierto más de primera hora. La banda asturiana llegaba a Villena envuelta en una aureola de absoluto respeto, respaldada por una trayectoria fulgurante que los ha situado en boca de toda la crítica especializada.

Aneuma Leyendas del Rock 2026

Nacidos en la localidad asturiana de Navia en pleno 2020 -un año convulso para la industria musical que lejos de frenarlos sirvió como catalizador de su rabia compositiva-, Aneuma irrumpió en la escena con una propuesta fresca, técnica y rotundamente aplastante. Su primer trabajo de estudio, «Climax», publicado a finales de octubre de 2022, supuso un auténtico impacto en el panorama nacional. El disco combinaba la pesadez y las melodías afiladas del death metal melódico de corte nórdico con la velocidad, la frescura y los desgarradores breakdowns propios del metalcore moderno.

Aneuma Leyendas del Rock 2026

El salto definitivo a la escala internacional se produjo en el verano de 2023. Tras arrasar en las fases previas, la banda voló hasta Alemania para representar a España en la mítica Metal Battle del festival Wacken Open Air. En el templo sagrado del heavy metal, ante jurados internacionales y miles de espectadores de todo el planeta, Aneuma firmó una actuación memorable que les valió el segundo puesto mundial de la competición, un hito histórico para el metal extremo español. A partir de ese momento, la banda no ha dejado de rodar.

Para su desembarco en Villena, el quinteto se presentó con su alineación de gala: la imponente Laura Alfonso al frente con su garganta prodigiosa; la dupla guitarrera formada por Abel Suárez y Borja Suárez; Jane Bass al bajo; pero tras los platos de la batería hubo un cambio de ultima hora al no poder contar con Jorge Rodriguez.

La banda saltó a las tablas con una actitud voraz, sin concesiones ni rodeos. Desde el primer impacto sonoro, la presencia escénica de Laura Alfonso acaparó todas las miradas. La vocalista asturiana es un auténtico torbellino en directo: se adueña del frente del escenario, domina al público con la mirada y descarga unos guturales profundos e hirientes que retumbaron en cada rincón del espacio cubierto.

Aneuma Leyendas del Rock 2026

A su lado, la compenetración de los hermanos Abel y Borja Suárez a las guitarras ofreció un espectáculo visual dinámico, intercambiando posiciones, buscando el contacto constante con las primeras filas y transmitiendo una pasión contagiosa. La base rítmica capitaneada por Jane Bass al bajo y la pegada vertiginosa en la batería imprimieron una velocidad endiablada a cada corte, sirviendo de motor para una actuación que no dio un solo segundo de tregua a los asistentes.

La interacción entre publico y el grupo fue in crescendo a medida que se sucedían los temas. Laura Alfonso no dudó en jalear constantemente a la audiencia para abrir la pista, y el público respondió con entusiasmo creando los primeros mosh pits feroces de la jornada en el escenario cubierto. Los pasajes donde el death metal melódico cede terreno a la velocidad del thrash y a la pesadez del metalcore provocaron auténticos maremotos de empujones y saltos entre los seguidores de la banda, que se sabían de memoria cada estribillo y cada quiebro rítmico.

El momento culminante del show llegó con la entrada a escena de Hynphernya, vocalista de Death & Legacy, quien se unió a la banda para colaborar en «Under the Spell». El duelo vocal entre Laura Alfonso e Hynphernya fue sencillamente colosal: una exhibición brutal de guturales, presencia escénica y complicidad que ensalzó como nadie el poderío femenino dentro del metal extremo actual, desatando una de las ovaciones más atronadoras de todo su concierto.

Lo vivido en el escenario «New Rock» con Aneuma fue la confirmación del idilio que la banda mantiene con el público festivalero. A diferencia de otras actuaciones donde el respetable tarda en entrar en calor, la conexión entre los asturianos y la masa fue instantánea desde el minuto uno.

Su paso por el XX Aniversario del Leyendas del Rock dejó claro que el segundo puesto obtenido en la Metal Battle de Wacken 2023 no fue fruto de la casualidad, sino el resultado del talento, el trabajo duro y una actitud arrolladora sobre las tablas. Con un directo aplastante, una personalidad escénica arrolladora y un repertorio que no afloja en ningún momento, Aneuma firmó una de las actuaciones más intensas, agresivas y memorables de toda la jornada.

Northlane convulsiona el Leyendas del Rock con una lección de futuro

El quinteto australiano desató un vendaval sonoro de metal progresivo, electrónica oscura y contundencia arrolladora en Villena, reafirmando su estatus de referentes mundiales de la vanguardia pesada.

La expectación previa a la actuación de los australianos Northlane se respiraba en cada rincón del recinto. En un festival con un arraigo histórico tan marcado hacia el heavy metal clásico y el power como es el Leyendas del Rock, la inclusión de nombres que representan la vanguardia cibernética y experimental del metal pesado contemporáneo actúa como un soplo de aire fresco y renovador.

Aneuma Leyendas del Rock 2026

La masa de seguidores que abrumó el frente del escenario minutos antes de la hora señalada no dejaba lugar a dudas: había una sed enorme de pasajes sincopados, afinaciones en rangos abismales y sintetizadores industriales. El público joven, mezclado con veteranos curiosos ante el prestigio internacional del combo de Sídney, abarrotó el espacio para presenciar una de las actuaciones más esperadas de toda la jornada. La atmósfera previa prometía una experiencia inmersiva, donde la agresividad orgánica y la precisión tecnológica estaban destinadas a colisionar con fuerza destructiva.

Fundados en Sídney en el año 2009, Northlane tomaron su nombre de la icónica canción «North Lane» de los británicos Architects, dejando clara desde sus inicios su adscripción a la ola de metalcore técnico. La formación debutó con trabajos de impacto como «Discoveries» (2011) y «Singularity» (2013), pero fue la entrada del vocalista Marcus Bridge en 2014 -tras la marcha del cantante fundador Adrian Fitipaldes- lo que marcó el punto de inflexión definitivo hacia una identidad propia sin barreras estéticas.

A lo largo de seis álbumes de estudio emblemáticos, entre los que destacan el aclamado «Node» (2015, ganador del premio ARIA al Mejor Álbum de Hard Rock/Heavy Metal en Australia), «Mesmer» (2017), el desgarrador «Alien» (2019) y el ambicioso «Obsidian» (2022), la banda ha pulverizado las fronteras del género. Su propuesta ha evolucionado desde el djent y el metalcore progresivo hacia un sonido mutante que abraza el techno oscuro, la música electrónica de baile, el metal industrial y el nu metal.

Aneuma Leyendas del Rock 2026

Esta riqueza conceptual bebe de un abanico ecléctico de influencias admitido por sus propios integrantes: desde pilares del metal y el rock alternativo como Karnivool, Cloudkicker, Underoath, Slayer o Incubus, hasta referentes de la escena electrónica mundial como DJ Tiësto, Deadmau5 o Tycho. Esta visión transversal se plasma en la dinámica compositiva del grupo, donde la arquitectura rítmica e instrumental ideada por el guitarrista Jon Deiley se complementa a la perfección con la faceta lírica y melódica de Josh Smith y el propio Marcus Bridge.

Marcus Bridge se confirmó como un frontman desde el primer segundo. Su capacidad para transicionar sin esfuerzo aparente entre guturales abismales de rabia primaria y pasajes vocales limpios, cargados de una expresividad melódica impecable, dejó atónitos a los presentes. A sus lados, la dupla de guitarras formada por Jon Deiley y Josh Smith ofreció un recital de actitud y dinamismo, descargando riffs pesadísimos mientras Nic Pettersen dictaba la lección rítmica con una precisión de cirujano tras el kit de batería.

El arranque del espectáculo fue una demostración de poderío sonoro con cortes de la contundencia de «4D», donde los ritmos sincopados e industriales desataron los primeros maremotos en la pista. Los graves retumbaban en el pecho de la audiencia, provocando que el foso se convirtiera en un hervidero de mosh pits feroces e ininterrumpidos.

La carga emocional y autobiográfica del repertorio de Northlane tuvo su punto álgido con la interpretación de «Bloodline». La forma en que la masa coreó el estribillo junto a Marcus convirtió la canción en un himno catártico de comunión colectiva. Pasajes electro-metaleros de alto voltaje como «Carbonized» y «Clockwork« y la densidad conceptual de «Cypher» mantuvieron la tensión al máximo, demostrando cómo los bucles electrónicos integrados en directo no restan un ápice de peso a la banda, sino que potencian su contundencia hasta límites insospechados.

La versatilidad de la formación brilló con especial intensidad en los momentos en que revisitaron pasajes clásicos o temas de corte más atmosférico como «Dante» y «CUT_it». La habilidad del grupo para tejer pasajes progresivos repletos de capas sonoras sin perder el pulso festivo y agresivo del concierto dejó constancia del extraordinario nivel de madurez técnica que ostentan en la actualidad.

Lo vivido durante la actuación de Northlane fue la prueba fehaciente de que el público del Leyendas del Rock sabe apreciar las propuestas de vanguardia cuando se ejecutan con honestidad y brillantez. A diferencia de lo que los más escépticos pudieran pensar, la recepción ante la descarga de los australianos fue abrumadora.

Northlane demostraron que el metalcore no es un género estancado, sino un territorio en constante evolución capaz de absorber influencias de la electrónica industrial, el metal progresivo y la música de vanguardia sin perder un gramo de agresividad. Con una ejecución impecable, un Marcus Bridge pletórico y un repertorio de himnos del siglo XXI, la formación australiana conquistó Villena y dejó claro por qué son considerados la gran referencia del metal del futuro.

Dark Tranquillity desata una cátedra de Death Metal Melódico en el Leyendas del Rock

La histórica formación sueca abarrotó el recinto, ofreciendo un emotivo repaso a toda su carrera con un Mikael Stanne pletórico que ratificó la mística imperecedera de una de las bandas fundacionales del género.

Para la redacción y la línea editorial de Atanathos, la presencia de Dark Tranquillity en la segunda jornada del Leyendas del Rock no representaba una cita festivalera más; significaba un reencuentro con la esencia misma de nuestra razón de ser. La banda sueca constituye una verdadera institución dentro del death metal melódico, siendo una de las piedras angulares sobre las que se construyó el gusto por la disonancia y la belleza melancólica que dio origen a este medio.

Aneuma Leyendas del Rock 2026

En el ambiente flotaba esa clásica y apasionada rivalidad de bar y festival: el eterno debate entre los defensores de Dark Tranquillity y los de In Flames. Sin embargo, sobre el césped de Villena, la balada estaba más que decantada. Quienes acudieron a presenciar el show sabían que la banda liderada por Mikael Stanne ha mantenido una coherencia artística, una elegancia y un respeto inquebrantable hacia sus raíces que los posiciona en un pedestal emocional único dentro del metal extremo internacional.

Fundados en Gotemburgo en 1989 bajo el nombre inicial de Septic Broiler, Dark Tranquillity son, junto a At the Gates e In Flames, los arquitectos conceptuales del movimiento que revolucionó el metal extremo en la década de los noventa. Su capacidad para maridar la ferocidad, la velocidad y la voz gutural del death metal con las armonías dobles de guitarra de la NWOBHM y pasajes de teclado de corte melancólico transformó el género para siempre. Tras el lanzamiento de su debut «Skydancer» (1993) -donde Mikael Stanne ejercía curiosamente como guitarrista antes de pasar al micrófono tras el intercambio de voces con Anders Fridén-, la banda firmó obras maestras absolutas como «The Gallery» (1995) y «The Mind’s I» (1997).

Aneuma Leyendas del Rock 2026

A lo largo de más de tres décadas de carrera ininterrumpida y catorce álbumes de estudio, la formación ha sabido evolucionar sin perder un gramo de su identidad. Desde la experimentación electrónica de «Projector» (1999) y la contundencia de «Damage Done» (2002) o «Character» (2005), hasta la madurez sonora exhibida en «Atoma» (2016), «Moment» (2020) y su reciente trabajo «Endtime Signals» (2024), Dark Tranquillity se ha consolidado como un baluarte inexpugnable.

Cuando las pantallas del escenario proyectaron los elegantes visuales que caracterizan las producciones del grupo y los primeros compases inundaron el ambiente, el estallido de júbilo fue atronador. Pero más allá de la solvencia sonora, el verdadero motor de la noche fue la apabullante cercanía y carisma de Mikael Stanne. El vocalista sueco es, sin lugar a dudas, uno de los frontmen más queridos y auténticos de toda la escena del metal pesado.

Aneuma Leyendas del Rock 2026

Desde el segundo uno, Stanne no dejó de sonreír, señalar a los asistentes de las primeras filas, agradecer en castellano el calor del público y bajar al borde de la valla para cantar mirando fijamente a los ojos de sus seguidores. Esa constante interacción convirtió el concierto en una celebración íntima a gran escala. La calidez humana de la banda contrastó de forma magistral con la crudeza y la melancolía de su música, tejiendo un lazo de empatía y entrega mutua entre el escenario y la explanada que pocos grupos son capaces de conseguir.

El viaje musical dio comienzo con la arrolladora «The Wonders at Your Feet», desatando los primeros puños en alto y coros multitudinarios. Sin dar un respiro, la banda enlazó la agresividad reciente de «Unforgivable» con la atmósfera electrónica y nostálgica de «Cathode Ray Sunshine», demostrando cómo sus diferentes etapas discográficas encajan como piezas de un puzle perfecto.

El tramo medio del show fue una concatenación de himnos inolvidables. La majestuosa «Atoma» erizó la piel de los miles de asistentes con su equilibrio perfecto entre agresividad y belleza melódica, seguida por la furia rítmica de «Nothing to No One» y el ritmo demoledor de «Terminus (Where Death Is Most Alive)». Las guitarras de Johan Reinholdz dibujaban las melodías icónicas de la banda, respaldadas por los colchones atmosféricos de Martin Brandström.

Uno de los instantes más emotivos para los veteranos de la redacción llegó cuando el grupo viajó en el tiempo hasta 1995 para rescatar la mítica «Punish My Heaven». La velocidad de sus riffs y la ferocidad del estribillo hicieron retroceder tres décadas a la masa. A continuación, piezas clave como «Phantom Days», la incontestable «Lost to Apathy» y el clásico atemporal «ThereIn», prepararon el terreno para el clímax definitivo.

El colofón de la noche llegó con la ejecución de «Misery’s Crown«. El icónico corte de su álbum «Fiction» volvió a demostrar por qué es uno de los himnos definitivos de Dark Tranquillity: Stanne alternó su voz limpia con guturales rasgados mientras la explanada de Villena se convertía en un mar de saltos y brazos alzados, cerrando la actuación en una explosión de emoción pura.

Lo vivido en el Leyendas del Rock durante la descarga de Dark Tranquillity fue la constatación del amor incondicional que la audiencia española profesa a los pioneros de Gotemburgo. La respuesta de la masa no fue la de un público meramente festivo, sino la de una parroquia entregada a un rito musical de enorme calado emocional.

Ver a varias generaciones coreando cada verso y respondiendo con un cariño abrumador a las constantes muestras de agradecimiento de Mikael Stanne certificó que, en el eterno debate sobre las bandas precursoras del género, Dark Tranquillity cuenta con la lealtad eterna de quienes buscan honestidad, coherencia y alma sobre las tablas.

Aneuma Leyendas del Rock 2026

Con un setlist que funcionó como una lección magistral de historia del death metal melódico, una forma física e instrumental envidiable y un Mikael Stanne volcado en cuerpo y alma con su gente, la institución sueca firmó una de las actuaciones más brillantes, humanas e inolvidables de toda la edición del festival.

Injector desata una lección de velocidad y rabia en el Leyendas del Rock

El cuarteto cartagenero convirtió el escenario «New Rock» en una caldera en ebullición, ratificando su estatus de referentes indiscutibles del thrash metal técnico y agresivo dentro de la escena nacional.

La expectación previa al concierto de Injector en el pabellón cubierto era palpable desde los minutos anteriores a su salto a escena. El público más combativo y fiel a los sonidos veloces del festival sabía perfectamente que la descarga del grupo de Cartagena no iba a ser un mero trámite. En una jornada festivalera donde la variedad de géneros se desplegaba por todo el recinto, la cita con los murcianos representaba el refugio perfecto para los amantes del thrash metal sin concesiones, directo al grano y ejecutado con una precisión quirúrgica.

Injector Leyendas del Rock 2026

Nacidos en Cartagena (Murcia) en 2012, Injector han construido una de las carreras más sólidas, coherentes y respetadas de la escena pesada peninsular a base de trabajo duro, discos de un nivel sobresaliente y directos demoledores. La banda irrumpió con fuerza a través del EP «Harmony of Chaos» (2013), un trabajo que sentó las bases de su sonido: un thrash metal de corte clásico altamente influenciado por la escena estadounidense de la Bay Area pero enriquecido con pinceladas de speed metal y heavy metal técnico de corte europeo.

Su consagración discográfica se consolidó con álbumes de larga duración altamente aclamados por la prensa especializada: «Black Genesis» (2015), el ambicioso y conceptual «Stone Prevails» (2018) y el aplastante «Hunt of the Rawhead» (2020), trabajo que los posicionó en la primera línea del género en España. Con composiciones que combinan estructuras complejas, letras de corte apocalíptico y melódico, y estribillos idóneos para el directo, la formación ha demostrado una evolución constante sin perder un gramo de agresividad.

Injector Leyendas del Rock 2026

La banda saltó a las tablas con una actitud voraz y una presencia escénica arrolladora, sin perder un solo segundo en artificios. Desde el primer impacto sonoro, la compenetración del cuarteto cartagenero quedó en evidencia, funcionando como una maquinaria rítmica perfectamente engrasada.

Dani ejerció de maestro de ceremonias impecable, escupiendo los versos con una voz rasgada, potente y cargada de rabia, mientras marcaba el ritmo con su guitarra. A sus lados, la dupla formada por el bajista J.A Ayala y el guitarrista solista Dani Campos aportó un dinamismo constante, buscando el contacto visual permanente con las primeras filas y jaleando a la masa para abrir el foso desde los compases iniciales del espectáculo.

El repertorio seleccionado por Injector para su descarga en Villena fue un repaso directo a lo mejor de su discografía, con un peso específico para los cortes más vertiginosos de «Hunt of the Rawhead» y «Stone Prevails». Desde los primeros riffs machacantes, la banda desató una tormenta de velocidad que convirtió el centro del pabellón en un inmenso y frenético circle pit.

Injector Leyendas del Rock 2026

Los duelos de guitarras entre Dani y Dani Campos hicieron las delicias de los apasionados del género. Los solos, ejecutados a una velocidad de vértigo con una pulcritud técnica pasmosa, volaban sobre la pared de sonido construida por el bajo saturado y el trabajo demoledor de Juanjo a los platos. Los dobles bombos resonaban en el pecho de los asistentes como auténticos latigazos, acelerando el pulso de todo el recinto.

A medida que avanzaba la actuación, la intensidad no aflojó en ningún momento. Canciones convertidas en auténticos himnos para sus seguidores provocaron que cientos de puños se alzaran al unísono para corear los estribillos. La interacción de la banda con el público fue constante y cercana, agradeciendo el apoyo incondicional de una audiencia que respondió arrojándose en masa al pogo y generando remolinos de polvo bajo la cubierta del escenario.

Injector demostraron que no necesitan de modas pasajeras ni artificios para triunfar sobre las tablas; su propuesta se basa en el talento puro, la pasión por el thrash metal de calidad y un respeto reverencial por su público. Con una ejecución instrumental impecable y una actitud arrolladora, la banda cartagenera pasó por Villena como un verdadero rodillo, dejando claro que el trono del thrash estatal pasa indefectiblemente por sus manos.

Godsmack impone la ley del Groove y el Metal Alternativo en su histórico debut en el Leyendas del Rock

Liderados por un incombustible Sully Erna, el cuarteto de Massachusetts aplastó Villena con una auténtica lección de actitud, músculo rítmico y himnos generacionales en una de las descargas más potentes de la segunda jornada del festival.

La noche del jueves 6 de agosto de 2026 estaba marcada en rojo en los calendarios de los amantes del metal contemporáneo. La segunda jornada del Leyendas del Rock prometía emociones fuertes, pero la expectación que rodeaba el escenario principal ante la inminente actuación de Godsmack era sencillamente abrumadora. Que una formación de la talla internacional del cuarteto de Boston -acostumbrada a llenar estadios y encabezar grandes carteles en Estados Unidos- pisara por fin el albero del polideportivo de Villena representaba un verdadero hito en la historia del festival.

Godmack Leyendas del Rock 2026

Durante años, la visita de Godsmack a España había sido una cuenta pendiente, casi un mito inalcanzable. Este show, enmarcado dentro de su intensa gira europea que los llevaría posteriormente a salas míticas como La Riviera de Madrid o la Razzmatazz de Barcelona, suponía una oportunidad de oro para atestiguar de primera mano el poderío sonoro de una banda que ha sabido redefinir los límites del rock pesado. La explanada frente al escenario se convirtió en un océano humano heterogéneo: veteranos del nu-metal y el post-grunge, defensores del groove más pesado y nuevas generaciones ansiosas por experimentar la descarga de adrenalina que prometía la fiera de Massachusetts.

Fundados en 1995 en Lawrence (Massachusetts) por el vocalista y principal compositor Sully Erna, Godsmack emergió en la escena musical en una época de transición para el heavy metal. Adoptando su nombre de un corte clásico de Alice In Chains, la banda supo combinar la densidad del grunge y el metal alternativo con el músculo rítmico del groove y la agresividad del thrash. Su debut homónimo en 1998 fue un auténtico tsunami que los propulsó al estrellato, y a lo largo de casi treinta años de carrera han publicado trabajos fundamentales como «Awake» (2000), «Faceless» (2003) o el más reciente «When Legends Rise» (2018).

Godmack Leyendas del Rock 2026

La receta de su éxito, que les ha valido múltiples nominaciones a los premios Grammy y ventas millonarias alrededor del globo, radica en una honestidad brutal, un sonido contundente y un directo que no deja prisioneros. A pesar de los vaivenes de la industria, Godsmack se ha mantenido fiel a una identidad inquebrantable, basada en afinaciones graves, percusiones tribales y la voz rasgada e inconfundible de Erna.

Cuando las inmensas pantallas comenzaron a proyectar la imaginería del grupo, la respuesta de Villena fue un rugido ensordecedor. Godsmack irrumpió en escena sin concesiones, atacando los primeros acordes de «When Legends Rise». El sonido del escenario principal fue absolutamente demoledor, nítido y con una ecualización de graves que hacía vibrar el suelo del recinto.

Godmack Leyendas del Rock 2026

Sully Erna se adueñó de las tablas desde el primer segundo. Lejos de la arrogancia de otras estrellas del rock americano, el vocalista se mostró cercano, enfocado y con una técnica vocal prodigiosa que no ha mermado con el paso de los años, incluso se atrevió a felicitar a la masa por el reciente mundial de futbol conseguido por la selección de futbol. A su derecha, Merrill agitaba su bajo con una fuerza magnética.

La maquinaria estadounidense funcionó como un bloque de granito indestructible. Tras el inicio arrollador, la banda enlazó «You and I» con la contundente «Cryin’ Like a Bitch!!», provocando los primeros mosh pits severos en el centro de la pista y confirmando que la actitud de la banda seguía intacta. El retroceso temporal al año 2003 con «Straight Out of Line» y la furiosa «Awake» fue recibido como un regalo para los seguidores más veteranos, desatando una locura colectiva donde miles de gargantas coreaban los rasgados estribillos de Erna.

El ecuador del concierto mantuvo la intensidad por las nubes con temas directos como «Surrender» y la potentísima «1000hp», donde las referencias motorizadas de las pantallas complementaban la velocidad y la adrenalina del corte. Tras el respiro melódico pero igualmente oscuro de «Speak», llegó uno de los momentos más esperados de la noche: la interpretación mística y tribal de «Voodoo». Las luces se tornaron rojizas y púrpuras, y el ritmo sinuoso e hipnótico de la canción envolvió el polideportivo de Villena en una atmósfera casi ritual.

Ese aura desembocó en el espectáculo central e indiscutible de cualquier concierto de Godsmack: la «Batalla de los tambores». Sully Erna abandonó momentáneamente el micrófono para situarse tras un kit de percusión frontal, retándose en un duelo de habilidades, potencia e improvisación. Este pasaje, que incluyó guiños al hard rock clásico, elevó la energía del público a niveles estratosféricos y sirvió de puente perfecto para encarar la recta final con la rabiosa «Whatever».

La interpretación de la balada «Under Your Scars» sirvió como momento de respiro y reflexión, demostrando la sensibilidad oculta tras la coraza del grupo. Sin embargo, la calma duró poco; el pistoletazo de salida para el caos final lo dio «Bulletproof», desatando de nuevo la locura. Como no podía ser de otra forma, la guinda del pastel fue la brutal y generacional «I Stand Alone». Con los primeros acordes de este himno imperecedero, Villena enloqueció por última vez, dejándose la poca voz que le quedaba y cerrando una descarga sencillamente antológica.

Sully Erna agradeció reiteradamente la calurosa acogida, prometiendo que este nuevo ciclo de la banda en suelo europeo traería grandes momentos en el futuro. El intercambio de energía entre la formación y la masa fue constante, sellando un vínculo a base de decibelios y respeto mutuo que dejó claro que la espera de años había merecido cada segundo.

Con un sonido arrollador, un repertorio equilibrado que repasó casi tres décadas de historia y una dupla rítmica que funcionó como un reloj suizo, la agrupación estadounidense dio una lección magistral de cómo llevar el metal moderno a su máxima expresión en directo. Godsmack vino, vio y venció en el Leyendas del Rock, reclamando su lugar por derecho propio en el Olimpo del rock pesado internacional.

Lauren Hart consolida a Arch Enemy como cabezas de cartel en Villena

Con un espectáculo visual pirotécnico demoledor, una suelta de globos icónica para el cierre y un sonido arrollador, la formación sueco-canadiense firmó la descarga más multitudinaria y espectacular de la segunda jornada del Leyendas del Rock.

La expectación previa a la actuación de Arch Enemy en la segunda jornada del Leyendas del Rock 2026 era palpable en cada metro cuadrado del polideportivo de Villena. Si en su anterior visita al festival la banda había tenido que conformarse con un puesto destacado pero no estelar, su regreso en esta vigésima edición se produjo por la puerta grande: coronando el cartel como los indiscutibles cabezas de la noche. Una apuesta organizativa que no solo reflejaba el estatus global del grupo, sino también la enorme curiosidad por comprobar el rodaje en grandes escenarios de su nueva alineación.

Arch Enemy Leyendas del Rock 2026

La explanada principal se convirtió en un océano humano inmenso. Miles de seguidores del death metal melódico, la velocidad y las guitarras neoclásicas se agolparon en una masa compacta, ansiosa por presenciar el despliegue de poderío de los suecos. El ambiente previo respiraba esa solemnidad que solo se siente ante los grandes montajes de pabellón y estadio: un escenario colosal flanqueado por torres de fuego y una escenografía cuidada al milímetro que prometía convertir el show en una auténtica fiesta visual y sonora.

Fundados en Halmstad (Suecia) en 1995 por el virtuoso guitarrista Michael Amott (ex-Carcass) tras la disolución de su anterior proyecto, Arch Enemy redefinió el metal extremo combinando la agresividad del death metal con la velocidad del power y las armonías dobles de guitarra de la estirpe anglosajona. Tras una primera etapa de culto con Johan Liiva al micrófono, el salto a la primera línea mediática internacional llegó con la incorporación de Angela Gossow en 2000, una de las figuras más influyentes del género. Posteriormente, el reinado de Alissa White-Gluz afianzó su masividad en arenas de todo el globo durante una década.

Arch Enemy Leyendas del Rock 2026

En este 2026, sin embargo, la atención estaba puesta en la figura de su nueva vocalista, Lauren Hart (reconocida por su aplastante labor previa en Once Human). Asumir el micrófono de Arch Enemy no era una tarea sencilla, pero la cantante canadiense ha demostrado desde el minuto uno una solvencia escénica y un rango de guturales profundos e hirientes que han inyectado una frescura y una rabia renovadas a la maquinaria sueca.

La descarga arrancó con un gesto de pura actitud ruda: una intro sonando a todo volumen con la mítica «Ace of Spades» de Motörhead retumbando por los altavoces, que encendió los ánimos de las decenas de miles de asistentes. Cuando la banda saltó finalmente a las tablas para desatar los primeros acordes de la arrolladora «Yesterday Is Dead and Gone», el escenario literalmente estalló. Una salva interminable de llamas y llamaradas síncronas con el doble bombo de Erlandsson iluminó la noche alicantina, desatando una efervescencia colectiva instantánea.

Arch Enemy Leyendas del Rock 2026

Lauren Hart se adueñó del centro del escenario con una presencia magnética y voraz. Domó al público desde el primer segundo, moviéndose con una energía eléctrica y descargando unos rugidos que retumbaron con una contundencia implacable. A su frente, los juegos de fuego, los cañones de humo y una producción pirotécnica de primer nivel convirtieron el show en la producción más ambiciosa y espectacular visualmente de toda la jornada.

El repertorio de Arch Enemy estuvo estructurado de forma para equilibrar sus grandes himnos de la era moderna con clásicos primigenios. Cortes de puño en alto como «The World Is Yours» y la imperecedera «Ravenous» hicieron que el centro de la pista se convirtiera en un mar de mosh pits salvajes, con las guitarras de Amott y Loomis entrelazando armonías neoclásicas ejecutadas con una precisión asombrosa.

Arch Enemy Leyendas del Rock 2026

La rabia continuó con la aplastante «War Eternal» y la inclusión de material reciente como «Blood Dynasty», demostrando que la banda sigue facturando riffs diseñados para demoler recintos. Momentos de pesadez absoluta como «My Apocalypse» y la velocidad de «To the Last Breath» dieron paso a pasajes de puro espíritu marcial como «Under Black Flags We March«, donde los fogonazos pirotécnicos volvieron a abrasar el frente del escenario.

Uno de los instantes más aclamados por la parroquia más veterana llegó cuando el grupo rescató la legendaria «Bury Me an Angel», rindiendo tributo a sus orígenes noventeros. Sin dar tregua, atacaron la motivacional «The Eagle Flies Alone» y el himno de rebeldía «No Gods, No Masters», con miles de gargantas coreando sus melodías principales. Tras un pasaje instrumental desgarrador, la banda encaró la recta final con la furia destructiva de «Blood on Your Hands» y el clásico atemporal «We Will Rise».

El cierre del concierto fue Sencillamente antológico. Mientras las guitarras de Amott y Loomis firmaban los últimos notas de su himno de resistencia, una multitudinaria suelta de globos gigantes serigrafiados con el emblemático logo de la banda cayó sobre la multitud. Miles de asistentes mantuvieron los globos botando sobre la masa en un mar de colores, mientras la pirotecnia final iluminaba el cielo de Villena, poniendo el broche de oro a una fiesta visual y musical inolvidable.

Lo vivido durante la actuación de Arch Enemy fue la ratificación del acierto que supuso situarlos en el peldaño más alto del festival. La masa respondió con una devoción absoluta de principio a fin: circle pits gigantescos, un bosque ininterrumpido de puños en alto y una ovación ensordecedora al término de cada canción.

La aclimatación y aceptación de Lauren Hart por parte de la parroquia del Leyendas fue total. La cantante canadiense no solo convenció a los más escépticos con su despliegue vocal, sino que demostró una química impecable con Michael Amott y el resto de la banda, confirmando que la nueva etapa de Arch Enemy arranca con una fuerza envidiable.

Celtibeerian desata la gran fiesta del Folk Metal en un día de doblete y emotivos relevos

Tras un aclamado paso acústico matutino en la Plaza Mayor de Villena, el grupo de Ciudad Real abarrotó el recinto en un show que sirvió para despedir a su guitarrista Sergio y dar la bienvenida oficial a Ángel.

En la segunda jornada del XX Aniversario del Leyendas del Rock, la llamada del cuerno de guerra sonó por partida doble para convocar a la gran familia del folk metal. La expectación previa al concierto de Celtibeerian era enorme; aun compitiendo con los cabeza de cartel del dia, la banda manchega se ha ganado a pulso ser una de las formaciones más queridas y festivas de todo el circuito nacional, pero esta actuación en el recinto venía además precedida por una jornada llena de actividad y cargada de un fuerte componente emocional.

Celtibeerian Leyendas del Rock 2026

Pocas horas antes de saltar al escenario principal, el grupo ya había dejado claro su nivel de compromiso con la parroquia festivalera ofreciendo un emotivo y cercano concierto acústico por la mañana en la emblemática Plaza Mayor de Villena. Aquella cita matutina, abarrotada de seguidores brindando bajo el sol alicantino, sirvió como el aperitivo perfecto para lo que se viviría por la tarde. Con los ánimos encendidos desde temprano, una multitud ataviada con cuernos de beber, kilts y ganas de jarana se agolpó frente al escenario lista para el pogo festivo, y Celtibeerian no iba a defraudar.

Fundados en Ciudad Real en 2011, Celtibeerian nacieron con el firme propósito de fusionar la contundencia y el peso del heavy y el thrash metal con la riqueza melódica del folclore celta y tradicional. A lo largo de su trayectoria discográfica -con álbumes de referencia como «Tirikantam» (2012), «Keltorevolution» (2014), «Deiwos» (2017) o su más reciente entrega «Nertos» (2023)-, el grupo ha sabido definir una personalidad sonora propia, caracterizada por la alternancia de voces rasgadas y limpias, bases rítmicas aceleradas y secciones melódicas irresistibles.

Celtibeerian Leyendas del Rock 2026

El grupo ha sabido llevar su concepto de «Folk ‘n’ Roll» por multitud de festivales estatales e internacionales, destacando por una propuesta en directo donde la fiesta y la calidad musical van de la mano. Con un catálogo que abarca desde potentes himnos de batalla hasta piezas pensadas para el brindis colectivo, la banda ha consolidado una base de seguidores fiel que abarrota sus actuaciones allá por donde pasa.

El arranque del concierto estuvo marcado por unos problemas tecnicos que retrasaron el comienzo, solucionados la ovación ensordecedora cuando los músicos saltaron al escenario luciendo sus características pinturas de guerra y una actitud arrolladora. Desde los primeros compases, el sonido salió redondo y potente, permitiendo que tanto las guitarras eléctricas como las melodías tradicionales de los vientos se escucharan con total claridad sobre la masa rítmica.

Celtibeerian Leyendas del Rock 2026

El repertorio seleccionado para la ocasión fue un recorrido lleno de dinamismo por los temas más emblemáticos de la trayectoria del grupo. Canciones de ritmo acelerado y espíritu trotón desataron los primeros bailes, con la audiencia bailando agarrada de los hombros y alzando sus vasos en cada estribillo.

Las composiciones inspiradas en la mitología y las historias marineras de su último trabajo se entrelazaron a la perfección con los clásicos de siempre. Los duelos entre el violín, la gaita y las guitarras aportaron ese contrapunto melódico tan característico de la banda, mientras que las líneas vocales jaleaban constantemente a la masa para que no dejara de cantar ni un solo segundo.

Uno de los momentos más épicos se vivió durante la ejecución de sus himnos de taberna más acelerados, donde la respuesta de la pista fue unánime: la gente saltó al unísono transformando la explanada en un hervidero de polvo, risas y camaradería. La banda no aflojó el ritmo en ningún momento, ofreciendo un concierto sin pausas innecesarias y centrado en mantener la adrenalina arriba de principio a fin, haciendo olvidar incluso el cansancio acumulado tras la sesión matutina en la plaza.

Celtibeerian demostró que su propuesta sigue tan fresca y potente como el primer día, sabiendo conectar con la gente tanto en el formato íntimo y acústico de la ciudad como en el gran despliegue eléctrico del festival. La horda celtíbera conquistó Villena de la mañana a la noche, dejando claro que su bandera seguirán ondeando en lo más alto del género.

«Benito» y los tres mosqueteros conquistan Villena: dArtagnan desata la fiesta incontrolable del Folk Rock alemán

El carismático Ben Metzner lideró por segundo año consecutivo una actuación antológica en el Leyendas del Rock, bajando a cantar al foso, cantando en castellano y desatando el delirio en un recinto entregado al fenómeno «Benito».

Hay bandas que necesitan años para ganarse el favor de un festival y otras que, desde el primer acorde, se convierten en patrimonios de la casa. El caso de los alemanes dArtagnan en el Leyendas del Rock pertenece sin duda a la segunda categoría. Tras el arrollador éxito cosechado en su debut la edición pasada, la formación de Nuremberg regresaba por segundo año consecutivo a Villena precedida por una expectación desorbitada.

Dartagnan Leyenda del Rock 2026

Mucho antes de su salida a escena, el recinto registraba un aspecto de lleno absoluto. La masa de seguidores del musketeer rock y el folk rock se agolpaba en las primeras filas, ataviada con sombreros de plumas, capas y cuernos de beber, listos para dejarse la garganta. En el ambiente se respiraba esa electricidad festiva que solo los grupos con un gancho popular imbatible consiguen generar: una promesa de baile, alcohol, melodías contagiosas y una camaradería sin límites.

Fundados en Nuremberg en 2015, dArtagnan revolucionaron la escena del folk rock germano al autodefinir su estilo como Musketier-Rock (Rock de Mosqueteros). Con una discografía cargada de discos de oro y números uno en las listas alemanas gracias a trabajos como «Seit an Seit» (2016), «Feuer & Flamme» (2021) o «Felsenfest» (2022), el grupo ha sabido trasladar el espíritu aventurero de Alejandro Dumas a una amalgama sonora donde el rock contundente, las gaitas, los violines y las melodías de taberna tradicionales se entrelazan de forma magistral.

Dartagnan Leyenda del Rock 2026

El gran motor conceptual y escénico del grupo es su frontman, Ben Metzner. Con un carisma arrollador, una capacidad vocal envidiable y una versatilidad multinstrumental fuera de lo común, Metzner es además ampliamente conocido por ser una de las mentes creativas y cantantes de Feuerschwanz -formación que, para regocijo del público, ya ha sido confirmada para la edición de 2027 del festival-. Esa doble faceta convierte a Ben en una auténtica celebridad entre la parroquia del Leyendas, que acudió a su cita con dArtagnan sabiendo que el espectáculo estaba 100% garantizado.

El concierto arrancó a un ritmo frenético con la declaración de intenciones de «Ruf der Freiheit» y la festiva «Tanz in den Mai», desatando los primeros bailes y circle pits de la noche. Pero más allá de la fuerza musical, el verdadero protagonista involuntario de la velada fue el idilio cómico y afectuoso que se estableció entre el público español y el vocalista.

Dartagnan Leyenda del Rock 2026

En uno de los primeros interludios, Ben comentó con simpatía que sus amigos en España solían llamarle «Benito». Ese comentario fue su simpático «error» de la noche: a partir de ese preciso instante, la multitud adoptó el apodo con devoción, y en cada pequeña pausa entre canción y canción, decenas de miles de personas corearon al unísono «¡Benito, Benito, Benito!» en castellano. La reacción del cantante, entre la risa descontrolada, la sorpresa y el agradecimiento sincero, elevó la temperatura emocional del concierto a niveles estratosféricos.

Uno de los momentos más memorables y aclamados de toda la jornada se vivió durante la ejecución del clásico tradicional «Was wollen wir trinken». Lejos de quedarse sobre las tablas, Ben Metzner se bajó del escenario y se adentró directamente en el corazón del foso. Rodeado por un mar de seguidores enloquecidos, el cantante interpretó el tema mezclado con la masa, dando la mano a los asistentes, cantando cara a cara con la gente y creando una atmósfera de cercanía e integración que muy pocas estrellas internacionales se atreven a ofrecer en un gran festival.

El repertorio de dArtagnan fue una lección magistral de cómo mantener un festival en constante ebullición. La energía continuó por todo lo alto con trallazos como «Feuer & Flamme», «Feste feiern» y la épica «An der Tafelrunde». La sorpresa se apoderó de la plaza con su aclamada versión de «Wake Me Up» de Avicii, que convirtió el suelo de Villena en una auténtica pista de baile electrónica de corte folclórico.

Tras repasar temas de enorme calado melódico como «Klingen kreuzen», «Helden X Hymnen» y la emotiva «Herzblut». Sin dar descanso a la masa, la banda regaló el debut en directo de su espectacular versión de «Holding Out for a Hero» de Bonnie Tyler, desatando la locura colectiva antes de acometer «Trink mein Freund», «Coeur de la mer» y la marinera «Westwind».

El clímax absoluto de la actuación llegó justo antes de los bises, cuando el grupo interpretó su tema «Mosqueteros» íntegramente cantado en castellano. Escuchar a todo un grupo alemán defender su canción en nuestro idioma provocó un estallido de orgullo y júbilo en la masa, que acompañó cada verso con los puños en alto. Para el tramo final, la banda ofreció «Für immer Dein», antes de desatar la traca definitiva con la arrolladora «C’est la vie» y la emocionante versión de «Hey Brother»..

Las sonrisas de incredulidad de la banda ante el fervor del público español, los cánticos constantes a «Benito» y la marea de brazos alzados ratificaron que el idilio entre dArtagnan y el Leyendas del Rock no es un fenómeno pasajero, sino una historia de amor verdadero que promete seguir sumando capítulos en las ediciones futuras.

dArtagnan demostró por qué se han convertido en una cita imprescindible de la escena folclórica europea. Con un repertorio repleto de himnos, una solvencia instrumental intachable y un Ben Metzner que se coronó como el gran rey de la fiesta en Villena, la formación germana volvió a triunfar por segundo año consecutivo, dejando el listón a una altura prácticamente inalcanzable.

Conclusión de la segunda jornada en Villena

Lo vivido a lo largo de esta jornada en Villena quedará grabado en la memoria del festival como un mapa perfecto de lo que representa el metal en todas sus vertientes. Lejos de encasillarse en una sola etiqueta, la cita alicantina ofreció un equilibrio sensacional entre la contundencia internacional, la vanguardia técnica, la épica melódica, la fiesta folclórica y la emotividad de las raíces locales.

La vertiente más melódica y festiva del folk metal tuvo pasajes verdaderamente memorables. Ekyrian abrió camino en un escenario cubierto, desplegando su «Reino» de fantasía con una riqueza instrumental envidiable. Más tarde, Celtibeerian representó el corazón y la honestidad de la escena estatal firmando un aplastante doblete que incluyó su acústico matutino en la Plaza Mayor. Por su parte, dArtagnan volvió a coronarse como la gran revelación festiva por segundo año consecutivo, con un «Benito» (Ben Metzner) pletórico que se bajó a cantar al foso, cantó en castellano y desató el delirio colectivo.

La vertiente más agresiva, técnica y de vanguardia del metal pesado encontró exponentes demoledores en el cartel. Aneuma ratificó su estatus de referencia en el melodic death nacional tras su consagración en Wacken, desatando un vendaval de rabia con una Laura Alfonso imperial al frente. Desde Sídney, Northlane ofreció una lección de futuro y vanguardia, sacudiendo el recinto con sus ritmos sincopados y una producción sonora abrumadora. En una línea de pura velocidad y rabia thrasher, los cartageneros Injector convirtieron el pabellón cubierto en una auténtica caldera en ebullición a base de riffs afilados y una precisión quirúrgica sobre las tablas.

Los grandes nombres internacionales y las instituciones históricas del género terminaron por certificar la grandeza del festival. Dark Tranquillity ofreció una cátedra emotiva del sonido Gotemburgo, repasando tres décadas de historia con la cercanía y el carisma inigualable de Mikael Stanne. Poco tiempo después, Godsmack trajo la precisión y la pegada implacable del groove y el metal alternativo americano en un debut histórico para el festival, marcado por un sonido arrollador y su mítica batalla de percusiones. Finalmente, Arch Enemy reafirmó su estatus de gigantes coronando la noche como indiscutibles cabezas de cartel, desplegando un montaje pirotécnico de grandes arenas donde una magistral Lauren Hart encendió el cielo alicantino antes del cierre icónico con la suelta de globos.

Nueve propuestas radicalmente distintas que compartieron una misma constante: la excelencia sobre el escenario, la entrega incondicional del público y la confirmación de que el XX Aniversario del Leyendas del Rock está firmando una de las ediciones más multitudinarias, variadas y memorables de toda su historia.

Add a comment Add a comment

Deja una respuesta

Previous Post

Leyendas del Rock 2027 desvela su primer avance de cartel con el anuncio más multitudinario de su historia

Next Post
In Flames Leyendas del Rock 2026

Leyendas del Rock 2026: Crónica del viernes