
(English Below)
Hay algo profundamente reconfortante, casi sacerdotal, en el regreso a las fuentes originales del death-doom de los noventa. En una escena actual a menudo obsesionada con la sobreproducción digital y la grandilocuencia sinfónica, resulta un ejercicio de salud mental -y sonora- tropezar con propuestas que entienden que la verdadera pesadez no reside en los gigabytes de compresión, sino en el espacio, en la pausa y en la podredumbre orgánica de un acorde sostenido bajo la lluvia. Desde Italia, una tierra que ha parido algunas de las expresiones más densas y dolientes del metal extremo, surge Eternal Mourn. Con su EP de debut, «Winds of Sorrow» (editado bajo el estandarte de Terror From Hell Records este 20 de julio de 2026), el cuarteto no viene a reescribir las tablas de la ley del género, sino a recordarnos por qué nos enamoramos de él en la primera década de la agonía moderna.
Ficha Técnica
- Artista: Eternal Mourn
- Álbum: «Winds of Sorrow»
- Sello: Terror From Hell Records
- Fecha de lanzamiento: 20 de julio de 2026
- Género: 90s Death-Doom Metal
- Para fans de: Paradise Lost, Katatonia, Cemetary, My Dying Bride
Nacida de la complicidad creativa entre el baterista Debla y el guitarrista/vocalista Gabriel (reconocido por su labor en entidades oscuras como Black Oath, The Rite o Extirpation), la formación se completó con la incorporación del guitarrista Eros y el bajista/vocalista Santo. Esta amalgama de veteranos del underground italiano no es casual; se percibe en cada surco una madurez compositiva que elude los tropiezos típicos de una ópera prima. No hay aquí urgencia juvenil ni postureo efectista. Lo que brota de «Winds of Sorrow» es una necesidad visceral de canalizar la frustración, la decadencia interna y la pérdida, utilizando el canon clásico de los noventa no como un disfraz nostálgico, sino como un vehículo legítimo de expresión emocional.
Grabado con una crudeza encomiable en el Spvn Studio de Guanzate, el EP consta de apenas tres composiciones, una duración contenida que, lejos de saber a poco, actúa como un golpe seco y directo a la línea de flotación. La producción es un triunfo del equilibrio: las guitarras poseen ese grano arenoso y crujiente que evoca las maquetas clásicas de principios de los noventa, mientras que la base rítmica de bajo y batería -maestramente dirigida por Debla y sostenida por el pulso telúrico de Santo– cimenta un abismo sobre el cual las melodías tristes y desoladas de Gabriel y Eros tejen su telaraña de luto.
El viaje se abre con «Falling Tears», un título que podría parecer un tópico del género si no fuera por la maestría con la que está ejecutado. El corte respira con una lentitud litúrgica antes de desatar una tormenta de riffs cargados de melancolía. La interpretación vocal, evoca de inmediato las mejores épocas de Paradise Lost o los primeros compases de Katatonia. No hay artificios; cada nota está ahí porque el tema lo exige, construyendo una atmósfera de claustrofobia emocional que te atrapa desde el primer compás.
A medida que nos adentramos en «Embracing Tragedy», la densidad instrumental aumenta. Aquí, la interacción entre ambas guitarras alcanza cotas sobresalientes, oscilando entre los muros de distorsión aplastante y pasajes melódicos de una belleza quebradiza. Es fascinante comprobar cómo la banda maneja las dinámicas: el ritmo se contrae y se expande con naturalidad, permitiendo que el oyente procese el peso de cada estrofa. La batería no busca el lucimiento técnico innecesario; cada golpe de plato y cada bombo funcionan como los latidos moribundos de un corazón que se niega a rendirse, pero que sabe que la batalla está perdida.
El cierre llega de la mano del tema homónimo, «Winds of Sorrow», una pieza que sintetiza a la perfección la visión artística del colectivo italiano. Es un epitafio sonoro donde convergen la crudeza del death metal tradicional y la desolación incorpórea del doom. Los vientos de la tristeza a los que alude el título se sienten verdaderamente soplar a través de unas líneas de guitarra que gimen como ánimas en pena, dejando un sabor amargo y persistente en el paladar. La ejecución es impecable, pero lo que realmente perdura es la honestidad de la propuesta.
Puntuación: 8.8 / 10
«Winds of Sorrow» es, en definitiva, una carta de presentación sobresaliente. Eternal Mourn ha logrado capturar el fantasma de los noventa sin caer en la imitación barata, inyectando sangre nueva y genuina desesperación en un cuerpo musical que muchos daban por anquilosado. Es un EP que exige ser escuchado a volumen moderadamente alto, con la luz tenue y la disposición anímica adecuada para soportar el peso de la noche. Una gema oscura que consolida a este proyecto como uno de los nombres a seguir muy de cerca dentro del circuito subterráneo europeo.
Tracklist
- «Falling Tears»
- «Embracing Tragedy»
- «Winds of Sorrow»
Formación
- Gabriel: Guitarras y voz
- Eros: Guitarras
- Santo: Bajo y voz
- Debla: Batería
Multimedia
Redes sociales
- Instagram: https://www.instagram.com/eternal_mourn/
There is something deeply comforting, almost sacerdotal, in returning to the original sources of nineties death-doom. In a current scene often obsessed with digital overproduction and symphonic grandiosity, it is an exercise in mental -and sonic- health to stumble upon acts that understand true heaviness resides not in gigabytes of compression, but in space, in pauses, and in the organic rot of a sustained chord under the rain. From Italy, a land that has birthed some of the densest and most aching expressions of extreme metal, emerges Eternal Mourn. With their debut EP, «Winds of Sorrow»(released under the banner of Terror From Hell Records on July 20, 2026), the quartet does not come to rewrite the tables of genre law, but to remind us why we fell in love with it in the first decade of modern agony.
Born from the creative complicity between drummer Debla and guitarist/vocalist Gabriel (recognized for his work in dark entities such as Black Oath, The Rite, or Extirpation), the lineup was completed with the addition of guitarist Erosand bassist/vocalist Santo. This amalgam of Italian underground veterans is no coincidence; every groove exudes a compositional maturity that avoids the typical missteps of a debut release. There is no youthful urgency or gimmicky posture here. What wells up from «Winds of Sorrow» is a visceral need to channel frustration, inner decay, and loss, using the classic nineties canon not as a nostalgic disguise, but as a legitimate vehicle for emotional expression.
Recorded with commendable rawness at Spvn Studio in Guanzate, the EP consists of a concise three tracks -a brief running time that, far from feeling short, acts as a sharp, direct strike below the waterline. The production is a triumph of balance: the guitars possess that sandy, crunchy grain reminiscent of classic early-nineties demos, while the rhythmic foundation of bass and drums- masterfully steered by Debla and anchored by Santo’s telluric pulse-cements an abyss upon which Gabriel and Eros’s mournful, desolate melodies weave their web of grief.
The journey opens with «Falling Tears», a title that might sound like a genre cliché were it not for the sheer mastery of its execution. The track breathes with liturgical slowness before unleashing a storm of melancholy-drenched riffs. The vocal performance instantly evokes the peak eras of Paradise Lost or the early steps of Katatonia. There are no artifices; every note is there because the track demands it, building an atmosphere of emotional claustrophobia that grips you from the very first bar.
As we plunge into «Embracing Tragedy», the instrumental density mounts. Here, the interplay between both guitars reaches outstanding heights, oscillating between walls of crushing distortion and melodic passages of brittle beauty. It is fascinating to observe how the band handles dynamics: the rhythm contracts and expands naturally, allowing the listener to digest the weight of each stanza. The drumming avoids unnecessary technical showmanship; every cymbal strike and kick drum operates like the dying beats of a heart refusing to yield, yet fully aware the battle is lost.
The closure arrives courtesy of the title track, «Winds of Sorrow», a piece that perfectly synthesizes the Italian collective’s artistic vision. It is a sonic epitaph where the rawness of traditional death metal and the disembodied desolation of doom converge. The winds of sorrow to which the title alludes feel genuinely present, blowing through guitar lines that wail like souls in torment, leaving a bitter, lingering taste on the palate. The execution is flawless, but what truly endures is the honesty of the proposition.
Score: 8.8 / 10
«Winds of Sorrow» is, ultimately, an outstanding calling card. Eternal Mourn has managed to capture the ghost of the nineties without falling into cheap imitation, injecting fresh blood and genuine despair into a musical body many deemed stagnant. It is an EP that demands to be listened to at high volume, under dim light, and with the proper state of mind to bear the weight of the night. A dark gem consolidating this project as one of the acts to watch closely within the European underground circuit.




